La obesidad y los genes ahorradores

La obesidad y los genes ahorradores

Nadie quiere tener esos kilos de más, por cuestión de estética, de salud …; recurrimos a todos los métodos que se ponen a nuestro alcance y buscamos ese milagro rápido que nos permita estar contentos con nuestro cuerpo. ¿Realmente hay alguna dieta que nos dé lo que queremos y buscamos? ¿no estamos, en cierta medida, engañando a nuestro cuerpo?.
 
Le he pedido a mi hermana (psiquiatra y especialista en trastornos de la alimentación) que me escribiese un artículo en relación con este tema. Aquí os dejo la información tan interesante que nos da.

LA OBESIDAD Y LOS GENES AHORRADORES
La obesidad viene determinada por los genes y el ambiente, y la genética de la obesidad es complicada; pero me parecía interesante hablar de la existencia de determinados genes que, durante la evolución, han sido seleccionados para podernos enfrentar a las dificultades medioambientales, por lo que es interesante saber que la genética puede predisponer a la obesidad.

 
Parece que nuestro genoma evolucionó progresivamente bajo las presiones de un medio ambiente en el que era difícil conseguir alimentos, por lo que la adaptación fue producir un mayor tejido adiposo como almacén para períodos de ayuno y hambruna; esto permitía al hombre sobrevivir largos períodos de tiempo sin comida. Cada especie ha modificado su genética, como los rumiantes para metabolizar celulosa, o algunos animales marinos que no almacenan tejido adiposo porque tienen siempre a su alcance nutrientes.
 
Los genes específicos que interactúan con el medio y que están diseñados para almacenar energía y así asegurar la supervivencia, sobre todo en períodos de escasez, se llaman genes ahorradores, y son genes susceptibles de desarrollar la obesidad.

El ser humano almacena pocas proteínas e hidratos de carbono, por lo que la principal reserva de energía es la ingesta de grasa y su almacenamiento en el tejido adiposo. Genómica de la regulación del peso corporal: mecanismos moleculares que predisponen la obesidad (Raúl A. Bastarrachea, Shelley A. Cole y Anthony G. Comuzzie), Department of Genetic. Auxology and Metabolism Working Group. Southwest Foundation for Biomedical Research. San Antonio. Texas. EE.UU:

Se necesitan  millones de años para que esto quede escrito en nuestro genoma, en cambio en pocos años hemos producido un ambiente tóxico al que exponemos a nuestros genes ahorradores, lleno de alimentos atractivos, muy energéticos que, además, asociado al sedentarismo, han hecho que aparezcan enfermedades crónicas como la obesidad, arterioesclerosis, diabetes, hipertensión … Es de gran importancia nuestro estilo de vida y el medio ambiente.

Si observamos todo lo que han cambiado las formas y sabores de los alimentos, nos daremos cuenta cómo ahora es difícil elegir entre las miles de marcas de cada producto.

Aunque es algo atrevido, pues la obesidad tiene origen multifactorial, pienso que podemos extrapolar la genómica a la situación individual de alimentarnos. Al saltarnos comidas o disminuir de forma drástica la ingesta de calorías, podemos estar dando la información a nuestro cuerpo de que estamos frente a una época de carencia de alimentos, de tal forma que el organismo intentará ahorrar todo lo que pueda, disminuye el metabolismo, el gasto cardíaco, baja la temperatura corporal …; podríamos pensar que, tal vez, se desarrollen más los genes ahorradores para compensar las carencias. Pero, ¿qué pasa si de nuevo volvemos a ingerir alimentos, ya que no estamos frente a una escasez de los mismos?, puede que encontremos un organismo enlentecido, por lo que todo lo que ingerimos “nos aprovecharía más”. Este puede ser el efecto “yo-yo” de las múltiples dietas.

Nuestro organismo se resiste a los cambios, sabe ahorrar o gastar cuando lo cree necesario; pero somos nosotros los que no “escuchamos” a nuestro propio organismo y a nuestro genoma.

Como conclusión, creo importante seguir activando nuestro metabolismo con la realización de cinco comidas al día y evitar el sedentarismo, ya que a nuestros genes no les ha dado todavía tiempo de adaptarse a la situación actual de la humanidad.

Más de 250 millones de personas son obesas.

Angustias García Herraiz
Doctora en psiquiatría


A veces nos olvidamos que nuestro cuerpo es una máquina perfecta en la que todos los órganos actúan de una forma coordinada y por alguna razón. No podemos “volver loco” a nuestro organismo privándole de alimentos de golpe porque actuará como si realmente tuviéramos escasez de ellos.

Para leer antes de hacer una dieta

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