Costa de la Muerte


Viajar por España es maravilloso, sobre todo por la variedad
y diversidad de paisajes que tenemos. Cada rincón es distinto y, a su vez, todo
lo que conlleva cada una de las regiones hace que ese rincón sea una joya, con
una riqueza paisajística impresionante, así como una gastronomía propia y excelente.



La Costa de la Muerte, o Costa da Morte, se encuentra en la provincia de A Coruña y se extiende desde punta El Roncudo hasta cabo Finisterre. Es una zona en la que todavía el turismo no es excesivo, lo que hace que algunas partes de esta costa parezcan vírgenes y por descubrir. El nombre de esta comarca hace
referencia a la cantidad de catástrofes marinas debido a la peligrosidad de sus
acantilados y frecuentes temporales.

Comenzamos en el municipio de Malpica de Bergantiños, pueblo marinero. En un lado encontramos el
puerto pesquero y en otro la playa de Arena Mayor. El pueblo tiene unas calles
empinadas, pudiendo degustar en sus bares y restaurantes caldeiradas de
pescado, pulpo o marisco. También puede comprarse pescado o marisco en el
puerto, después de que los pescaderos de la zona lo hayan adquirido en la
lonja. Un placer comprar el pescado recién traído por los pescadores.


Corme puerto, población
pesquera en la que son típicos los percebes. Desde el mismo puerto hay una
carretera que va bordeando el mar hasta llegar a La Punta de O Roncudo, donde
se encuentra el faro. Durante el trayecto tendrás unas vistas preciosas.
Laxe es otro
pueblo marinero, aunque quizás con más vida que Malpica. A lo largo de su
extensa playa y hasta el puerto podrás encontrar numerosos restaurantes a los
que no te podrás resistir para picar alguna ración de navajas, calamares, zamburiñas o
percebes; el restaurante O Salvavidas es uno de ellos.






La playa de Laxe destaca
por su gran extensión y su fina arena, además de limpia, agradable y cuidada.
En Laxe puedes hacer también dos excursiones, tanto andando como en coche; subiendo por la iglesia y en unos 10 minutos andando se llega a la playa de
los cristales; curiosa playa, pequeñita, únicamente para visitar y que se
caracteriza porque está llena de cristales que el mar ha ido depositando y que
han sido pulidos a lo largo del tiempo, lo que no parece que sean cristales.
Desde esta playa sale un camino para ir andando al faro de
Laxe; el camino es muy bonito porque vas bordeando el mar y subiendo hacia el
faro.

En la carretera de Laxe a Ponteceso, en Cabana de
Bergantiños, podremos encontrar un restaurante en el que comer marisco y
pescado de muy buena calidad y muy bien elaborado: navajas, mejillones, pulpo …,
además de postres caseros.

Carretera más estrecha y con curvas, pero merece la pena
visitar Camelle. Desde el puerto del
pueblo se tienen unas vistas estupendas, ya que es una ensenada a mar abierto y
con la playa al fondo. Como en todos estos pueblecitos, en el puerto siempre
encontrarás dónde comer.
Muxía es otro
pueblo a destacar en la Costa de la Muerte, villa marinera en la que la mayoría
de sus casas están construidas encima del tómbolo de arena que se formó entre
la península que tiene su punto más alto en el Monte Corpiño y el Monte Enfesto
en la parte sur. Además de pasear por el pueblo, puedes visitar el monasterio
de Sano Xiao de Moraime y el santuario de la Virgen de la Barca, el cual ha
sido hace poco reconstruido cuando sufrió un incendio por la caída de un rayo;
allí se encuentra también el faro de Touriñán.

Antes de llegar al final de La Costa de la Muerte, la
carretera más interior te llevará por otros sitios también muy interesantes y
bonitos como Vimianzo, donde podrás
visitar su castillo. El dolmen de
Dombate
es un monumento de época neolítica situado en la parroquia de
Borneiro, en el municipio de Cabana de Bergantiños. El dolmen se ha cubierto y
acondicionado para permitir su mejor conservación. A poca distancia podemos
encontrar el Castro de Borneiro, se
trata de unas excavaciones en las que se han descubierto el conjunto de unas
viviendas circulares o cuadrangulares y que destacan por su gran tamaño en
comparación con otros yacimientos.

Corcubión, villa
declarada conjunto histórico-artístico en el año 1985; quizá una de las villas
más típicas de la Costa de la Muerte. Se come muy bien en el restaurante San
Martín, donde puedes comer también en la terraza delantera del restaurante. La
comida es casera y muy rica. Cocinan estupendamente el pinto.

De Finisterre, donde acaba la tierra, destaca su cabo. Los romanos pensaban
que este era el punto más occidental de la tierra y que el mundo se acababa aquí.
Paisajes agrestes y playas impresionantes. Tiene un sentido especial para los
peregrinos del Camino de Santiago, quienes no dan por terminado su viaje hasta
que no llegan aquí.

Aunque este es el final de la Costa de la Muerte, muchos la
extienden también hasta la Ría de Muros,
donde comienzan las Rías Baixas. Este municipio destaca también por la belleza
de sus  viviendas marineras, casas bajas
con arcos donde antiguamente se apilaban las cajas con pescados.

Cerca de Muros se merece la pena visitar la cascada del
Ézaro; se trata de una cascada que forma el río Jallas en su desembocadura al
mar. Está situada en el municipio de Dumbria.















En resumen, un lugar precioso para visitar y conocer en el que no te irás tropezando con turistas y en el que en cada salida descubrirás nuevos rincones cada uno con su encanto. Además, nos aprovechamos de su gastronomía, de la frescura de sus pescados y mariscos y de la buena cocina. Un pan muy bien elaborado, comidas caseras, empanadas variadas de berberechos, atún, pulpo … , sus percebes, nécoras, navajas, zamburiñas … , sus pescados frescos como el pinto, raxo, gallos y también sus sabrosas terneras.





Sin olvidar sus limpias playas de todo tipo, pequeñas, extensas, todas de arena blanca y fina y, muchas de ellas …. solitarias.

Y las espectaculares vistas desde sus numerosos faros.

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